Conectamos tus sistemas
Facturación, inventario, punto de venta, bancos, correo y hojas de cálculo hablando entre ellos.
Automatización
Cada vez que alguien copia un dato de un sistema a otro, tu empresa paga dos veces por el mismo trabajo y se arriesga a un error que aparece semanas después. Conectamos tus herramientas para que la información viaje sola y tu equipo use las horas en vender y atender.
Ejemplo: registrar un pedido
Qué incluye
Facturación, inventario, punto de venta, bancos, correo y hojas de cálculo hablando entre ellos.
Formularios, archivos y documentos que entran solos al sistema, con validaciones para que no pasen errores.
El informe de ventas, cartera o inventario llega solo al correo o al WhatsApp, a la hora que lo necesitas.
Cotización, aprobación, orden y despacho en un solo camino, con quién aprobó qué y cuándo.
Stock por debajo del mínimo, cartera vencida, un pago que no entró: el sistema avisa en vez de esperar a que alguien revise.
Pasamos lo que está en Excel o en cuadernos a una base ordenada, sin duplicados ni versiones sueltas.
En tu negocio
Calcula lo que ganas
Son dos cuentas: el tiempo que tu equipo gasta contestando lo mismo y las ventas que se pierden porque nadie respondió a tiempo. Mueve los valores según tu negocio.
Estimación con 26 días hábiles al mes. Supone que el agente resuelve el 70 % de los mensajes, que el 25 % llega fuera de horario o espera demasiado, y que 1 de cada 20 de esas conversaciones termina en venta. En el diagnóstico lo calculamos con tus datos reales.
Cómo lo hacemos
Seguimos el proceso tal como se hace hoy, paso a paso, y contamos las horas que cuesta.
Lo automatizado corre al lado de lo manual hasta que los resultados coinciden.
Tu equipo aprende el nuevo camino y queda documentado en una página, no en un manual de 40.
Si algo falla, avisa. Revisamos y ajustamos cada mes con lo que pasó de verdad.
Preguntas frecuentes
No. La idea es conectar lo que ya tienes. Si tu software de facturación, tu punto de venta o tu banco permiten integración, trabajamos con ellos. Solo proponemos cambiar una herramienta cuando el costo de mantenerla es mayor que el de reemplazarla, y te lo mostramos con números.
Casi siempre hay camino: archivos que el sistema exporta, correos automáticos, la base de datos o un robot que opera la interfaz como lo haría una persona. En el diagnóstico revisamos cuál sirve en tu caso y qué tan estable es.
Una automatización sencilla, como un reporte diario o una alerta, puede quedar en pocas semanas. Las que tocan varios sistemas toman más, y por eso arrancamos con el proceso que más horas te cuesta hoy.
Se ajusta. Los procesos de una empresa viva cambian, y el acompañamiento mensual está para eso. Lo dejamos hecho de forma que cambiar una regla no implique rehacer todo.
Todo lo que automatizamos queda monitoreado: si un paso falla, el sistema avisa a tu equipo y a nosotros, y queda el registro de qué pasó. Una automatización que falla callada es peor que el trabajo manual, y por eso no las dejamos así.
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